Un nuevo comienzo…

Ser sano, o ser salvo es someterse a Dios y a su plan y propósito para nuestras vidas. Es un volverse de nuestros viejos caminos y volverse a Jesús, para pedirle perdón de nuestros pecados y darnos nueva vida en Él.
Romanos 10:9 dice que “Si declaras con tu boca: “Jesús es el Señor”, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo”.
La salvación es el regalo gratuito de Dios para nosotros y nos convertimos en sus hijos.
Es una aceptación irrevocable en la familia de Dios y es un empoderamiento para vivir la vida completa y plenamente con el propósito de reflejar a Dios en el resto de su creación.

Si no estás seguro de si estás bien con Dios o tienes por seguro que necesitas a Jesús en tu vida, puedes elegir seguirlo ahora mismo orando una oración de entrega a Jesús.

Querido Jesús, hago esta oración porque sé que he hecho mal al vivir sin ti. Lo siento y confío en que tú me perdonarás. Acepto tu amor y gracia por mí y te pido que seas mi Señor. Ayúdame a creer en ti y a amarte cada día, y ayúdame a mostrarle al mundo cómo eres y cuán grande es tu amor.
En el nombre de Jesús. Amén.

¡Felicidades! Hacer esta oración con un corazón rendido a Jesús es el comienzo de uno de los viajes más importantes que puedes empezar: el camino de seguir a Jesús. Por favor, haznos saber si acabas de hacer este compromiso con Jesús y si oraste esta oración haciendo click en el botón de abajo.

 

¿Quién es Jesús?

Las preguntas que nos gustan hacer sobre Dios son interminables: “¿Es Dios real? ¿es cierto lo que sabemos de Él? y ¿qué tiene que ver Él con mi vida?, solo por nombrar algunas.

La Biblia puede no responder a todas las preguntas sobre Dios y a menudo nos lleva a hacer más preguntas, pero una de las áreas en las que la Biblia es bastante clara es en la respuesta a la pregunta: ¿quién es Jesús?. C.S Lewis, un conocido autor cristiano escribió de Jesús: “O este hombre era y es el Hijo de Dios, o un loco o algo peor. Puedes tomarlo por tonto, puedes escupirle y matarlo como a un malhechor o puedes caer a sus pies y llamarlo Señor y Dios, pero no vengas con ninguna necedad condescendiente acerca de que es un gran maestro humano. No nos ha dejado eso como una opción. No era su intención”.

Jesús elogia la confesión del apóstol Pedro como “el Mesías, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16), porque Jesús sabía que quien Él es – y podría ser para nosotros – tiene el poder de cambiar nuestras vidas. Jesús es tan único porque dos mundos se unen en él: el cielo y la tierra, lo divino y lo humano.

Sí, su nombre es el nombre por sobre todos los nombres, y su poder para crear estrellas, calmar tormentas y obrar milagros es insuperable. Sin embargo, también es el Jesús humano, el amigo personal que sabe por lo que estamos pasando y se preocupa por nosotros. Por eso la Biblia también lo llama “Emanuel”, Dios con nosotros.